
Por tanto que se habla de su cola, harta ya de ser "encasillada" como la diosa del sexo anal, a la Negra le dio por cacerolear. Lo que no quiere decir que su cola se haya vuelto una cacerola: la puerta cómoda sigue siendo la que Dios le dio. "Basta de retenciones" gritaba la Negra en alguna concentración popular del conurbano. A la Negra no la van a encontrar batiendo teflón en Santa Fe y Callao. Muchos se decepcionan porque creían que la Negra era buen peronista. Parece que no: ocurre que la Negra no entiende nada de política.




