
A la Negra le gusta arrodillarse. Volvés de la oficina, entrás a tu cuarto sacándote la corbata y la ves a Xime arrodillada así, en tanga como en la foto. Se da vuelta, te mira sobre el hombro y te dice: "hola mi amor, estaba justo repasando los zócalos". Vos le decís: "no importa, quedate así. vengo al palo: ¿por qué no me la chupás hasta el final?". También, podes ponerla en perrita y hacerle la cola. Ella, la más gauchita de las vedettes, cumple con todos tus deseos. Vos sos el hombre de la casa.
¡¡Qué lindo vivir con la Negra!! Quienes hacemos este blog envidiamos y felicitamos al esposo de Xime, recién casados y bien tortolitos están. Escenas como la anterior son cosa de todos los días para él. ¡¡Salud!!
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